HISTORIA-REFLEXIÓN: EL PERRO QUE SE ACERCÓ

Julio. Sobreviviendo al día día sin tu presencia. Aprendiendo a aceptar la muerte, esa de la que apenas te hablan, de la que no te preparan, porque pensamos que es algo horrible, el fin, la oscuridad. Pero a veces pasan cosas que no siempre tienen una respuesta a ciencia cierta.

Seis días después de que falleciera el ser que más quería, mi perrito, mi compañero de vida, mi hijo animal, una amiga vino a verme y fuimos a tomar algo a una terraza. Tiempo después una pareja se sentó en la mesa de al lado con un perro tranquilo. Cuando mi amiga y yo nos levantamos para irnos, me di cuenta de que aquel perro estaba junto a mi silla, así que le acaricié observándole. Los dueños, asombrados, me dijeron que estaban "flipando" porque era la primera vez en doce años que el perro se dejaba acariciar por una persona desconocida, que incluso tardó meses en dejarse acariciar tranquilo por el dueño. Me dijeron que llevaba todo el rato a mi lado y que nunca había tenido ese comportamiento con extraños. Les dije que mi perro había fallecido la semana pasada. A todos se nos erizó la piel. Me fui despidiéndome de él y con una sensación extraña, pero a la vez reconfortante.

¿Quizás el perro habría notado tanto dolor en mí por la pérdida de alguien de su especie que quiso consolarme? ¿No se ha cruzado años atrás con otras personas que también estuvieran tristes? ¿Quizás fuera una de esas señales que dicen que existen cuando un alma deja un cuerpo y permanece a tu lado? Está claro que los animales intuyen y sienten cosas que los humanos no somos capaces de sentir al mismo nivel. Tienen un sexto sentido.

Se lo conté a un amigo, ya jubilado, que lleva siempre en su moto y mochila a su amada perrita de 19 años (qué afortunado), ya viejita, y me dijo que quizás mi ropa desprendía algún olor aún a mi perro. Pero no era el caso. Otro día os contaré la historia que él vivió con su perra (relacionada con un delito) y que he pedido que me escriba.

No sé cuál sería la razón exacta, pero a mí me gustaría pensar que de algún modo la energía o el alma de mi pequeñín seguía conmigo. Hay muchas cosas que el ser humano aún no sabe.

Hace trece años y medio decidí tener a mi perrito en mi vida porque apareció en un sueño. Soñé con un perro pequeño y blanco, soñé que alguien o algo nos separaba y sufríamos por ello. Fue tal sensación de unión emocional y amor que sentí, que nada más despertarme tuve claro que quería encontrar a ese perro. Busqué en protectoras, criaderos... hasta que lo encontré, y supe que era él entre varios de la misma raza. No sé cómo se explica, simplemente lo sientes

Quizás en ese sueño visualicé el día de su muerte, o quizás no. El dolor del duelo sería el precio a pagar por vivir un amor y una experiencia que solo se vive de esa manera y de la que me siento muy afortunada. Pero yo prefiero vivir el amor antes que no hacerlo por miedo a sufrir. El amor es lo más importante en esta vida (y la salud), sea de la forma que sea, pero es algo a lo que no debemos renunciar si no nos hace daño real. El amor de verdad se siente o no se sabe lo que es. No lo puedes entender aunque te lo expliquen. Solo se puede experimentar para saberlo, al igual que ocurre entre humanos.

Vivir la muerte de forma tan directa, como es la eutanasia compansiva, una decisión durísima, cuando ya has hecho todo lo que ha estado en tus manos, hace que tu cerebro empiece a cambiar. Hay cosas que poco a poco se ven de otra manera. En mi caso, una de ellas, es conocer más acerca de la muerte, y eso alivia un poco, valorar más los buenos momentos de la vida y a los animales.

El duelo por el fallecimiento de un ser que amas es muy doloroso, incluido el duelo animal, ese que cada vez es más entendido que antes. Y da igual que sea un perro, gato, conejo, etc. La ciencia explica que puede ser igual o más duro que la muerte de un familiar, según el vínculo. Y dura tiempo. Es un dolor angustiante que va disminuyendo pero que a ratos te asalta y te deja vacía, perdida. En muchos casos tu cuerpo somatiza y empiezas a tener dolores, tu sistema inmune se debilita, duermes mal, etc. (Para quienes lo estén pasando mal, recomiendo los libros de Laura Vidal)

Entre otros apoyos, a través de redes sociales recibí muchas muestras de cariño que me ayudaron y que me hicieron ver cuánta gente está sufriendo este mismo dolor, por la partida de seres bondadosos, ángeles que nos pusieron en nuestro camino, sin alas, para cumplir una misión con nosotros. Y cuando finaliza esa misión debemos seguir adelante con todo ese aprendizaje que nos transmitieron. Por ellos, por nosotros y nosotras. Porque la muerte es la otra cara de la vida y hay que aceptarla dando las gracias por haber podido vivir tanto amor y experiencias con ellos, aunque siempre nos quede la sensación de haber necesitado más tiempo de despedida. 

Hay que aprender a vivir con ello, hasta que deje de doler, aunque no se olvide, porque cuando amas, jamás olvidas. Y ese vínculo y sentimiento es el que nunca muere, una energía que siempre te va a conectar con el alma de un ser que ha fallecido.


Si quieres saber cómo se regularon a partir del año 2021 los derechos de los animales, su sintiencia y los delitos de maltrato y abandono, en su día escribí varios artículos:

NUEVAS NORMAS DE PROTECCIÓN DE LOS ANIMALES

SERES SINTIENTES: NUEVO RÉGIMEN JURÍDICO DE LOS ANIMALES/

PROTECCIÓN DE ANIMALES DOMÉSTICOS Y DELITOS MALTRATO ANIMAL

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Compagino mi trabajo como funcionaria A1 con mi pasión por la escritura | Jurista del Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias | Licenciada en Derecho | Titulada en Criminología y Dirección y Gestión de Seguridad | Formación en igualdad y prevención de la violencia hacia la mujer | Cinturón Negro Taekwondo | Expresidenta de la Asociación de Técnicos de IIPP | Ponente y formadora| Amante de la lectura

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