HISTORIA-REFLEXIÓN
Hoy un ghanés sin hogar me pidió ayuda por la calle. Necesitaba pagar la tasa para que le tomaran huellas en una Comisaría para tramitar el permiso de trabajo. Me enseñó todos los papeles y decidí ayudarle. Sus ojos se llenaron de lágrimas y dio gracias a Dios.
Algo que creo que me ha enseñado mi experencia en trabajar en prisiones con extranjeros y migrantes es distinguir cuándo alguien necesita ayuda y cuándo puede estar mintiendo. Quizás también por intuición, de que esta persona no me estaba pidiendo 19€ para drogas, robarme u otras cosas raras. Yo no tenía efectivo, así que fuimos a un cajero y le entregué dinero también para que comprara comida. Fue muy respetuoso en todo momento.
Yo estaba de vacaciones, así que le invité a tomar un café porque sentí que era una persona como yo que necesitaba ayuda y su conversación no me generó miedo ni rechazo, sino empatía. Y hablando descubrí que tenía una carrera universitaria y que había huído de su país hace tres años en una patera, pagando a la mafia 2.500€ sin que les permitieran llevar comida durante siete días para que la patera fuera ligera con más personas, las cuales algunas murieron. Él creía que tendría una vida mejor en España y poder llevar dinero a su familia, pero se arrepentía porque ha acabado durmiendo en la calle.
Me contó que las asociaciones de acogida de migrantes solo les ayudan dos años. No hay recursos para todas las personas migrantes. Le indiqué parroquias por si podían ayudarle. Me contó que muchas personas, aprovechando su vulnerabilidad, le ofrecen trabajos de "mulas" (tráfico de drogas) pero él lo rechaza, dice, porque tiene unos valores y educación que le ha enseñado su familia y no quiere problemas, solo trabajar y vivir dignamente sin tener que pedir ayuda.
Y personas como él, le dije, muestran dignidad y valentía, porque prefieren dormir en la calle antes que delinquir. Ahora, con el permiso de trabajo que tendrá podrá trabajar en un restaurante que ya tiene apalabrado.
Y es que, sin entrar en opinar sobre política migratoria, muchos migrantes honrados solo quieren sobrevivir sin hacer daño, y quienes somos privilegiados debemos intentar ayudar si podemos. Y creo que es necesario visibilizar estas situaciones, pues a veces nos olvidamos del mundo en el que vivimos.
