DELINCUENTES SEXUALES TRAS CUMPLIR PRISIÓN: PROYECTO "CÍRCULOS ESPAÑA"
¿Qué ocurre con los delincuentes sexuales una vez que salen en libertad o están a punto de salir de prisión? ¿Basta con la medida de seguridad de libertad vigilada que puedan tener impuesta tras la excarcelación para controlar durante un tiempo que no reincidan?
A continuación hago un resumen de parte del contenido de la reciente publicación de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIIPP) del manual ("Documentos penitenciarios 39") sobre "Círculos España: Círculos de Apoyo y Responsabilidad" (CoSA, por sus siglas en inglés), que es un proyecto de inserción comunitaria para hombres condenados por delitos sexuales que se encuentran en fase de semilibertad. Además, explica los factores de riesgo de los agresores sexuales, perfiles y reincidencia.
Menciona que este proyecto tiene la misión de proveer seguridad a las víctimas de delitos sexuales, mediante un acompañamiento seguro e inclusivo de las personas que han cometido este tipo de delitos. Para ello, se realiza un seguimiento del riesgo que puede conllevar cada etapa de libertad y se crean oportunidades, basadas en la confianza, para el cambio y la mejora personal, que favorezcan la incorporación segura a la sociedad y el alejamiento efectivo de comportamientos delictivos.
La peculiaridad del proyecto consiste en la participación directa de miembros de la comunidad no profesionales; son personas voluntarias que reciben formación previamente y su actividad es supervisada por técnicos en ejecución de penas, tanto de la Administración Penitenciaria como de entidades colaboradoras. Resulta recomendable la implicación en el proyecto de otros actores que intervienen en el sistema penal, como son los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria, la Fiscalía, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y las Administraciones locales competentes en materia de salud, vivienda o bienestar social, entre otras.
La delincuencia sexual evidencia un problema social complejo, que genera una gran alarma social. Diversas investigaciones subrayan que, a pesar de las creencias populares, un porcentaje elevado de los delincuentes sexuales no reincide. Sin embargo, existe un número de agresores sexuales que sí presenta un riesgo de reincidencia relevante y cuando esta se produce, el dolor social que se genera es devastador.
DELINCUENCIA SEXUAL:
La Organización Mundial de la Salud define la violencia sexual como cualquier acto sexual, intento de obtener un acto sexual, comentario o avance sexual no deseado, acto de tráfico, o dirigido de cualquier otra manera contra la sexualidad de una persona utilizando la coerción, por parte de cualquier persona, independientemente de su relación con la víctima.
La complejidad del fenómeno se refleja en una significativa heterogeneidad de la población de agresores. El perfil de las personas que pueden, por ejemplo, abusar sexualmente de un menor o violar a una persona adulta es muy diverso.
Las estadísticas señalan que la mayoría de las agresiones y abusos sexuales son cometidos por personas del entorno cercano a la víctima. Estos depredadores sexuales constituyen una minoría en la población de agresores, aunque son mayoritariamente individuos de alto riesgo.
FACTORES DE RIESGO:
Las posibles variables explicativas pasan por elementos comunitarios (como el nivel de violencia general en la comunidad), y los siguientes factores:
Como factores sociales de relaciones se han identificado elementos de tipo familiar (como el maltrato infantil o una baja calidad en las relaciones paternofiliales que se traduce en estilos de apego negativos), del grupo de iguales (grupos que apoyan la violencia sexual, con valores antisociales o de hipermasculinidad), o en las relaciones de pareja (ausencia de estas relaciones, violencia sexual como parte de una situación más amplia de violencia de género).
Como factores individuales se han contemplado elementos como un comportamiento sexual precoz, promiscuo e impersonal, la activación sexual ante estímulos agresivos o una alta preocupación sexual. Fantasean frecuentemente con temas sexuales, en muchos casos de tipo violento. Es frecuente encontrar en los agresores también historias de intento de suicidio, otras conductas agresivas y distintos trastornos mentales. También son frecuentes rasgos como la impulsividad o la baja autoestima. Sus habilidades sociales suelen ser deficientes y presentan problemas para mantener relaciones cercanas. En el ámbito de los pensamientos y las actitudes pueden encontrarse cogniciones que culpan a la víctima de la agresión o que apoyan la violencia en general y la violencia sexual en particular. Por último, un problema muy frecuente en esta población es el de abuso de sustancias.
Hay dos conclusiones generales que se pueden extraer acerca de la relación entre psicopatología y agresión sexual: Primero, que una proporción importante de las muestras estudiadas presentaban algún tipo de diagnóstico psiquiátrico, como mínimo en la misma proporción que la población penitenciaria general. Segundo, que, pese a esto, la relación causal entre la patología mental y el comportamiento sexualmente agresivo no está clara. En general, la población penitenciaria mundial presenta con frecuencia distintos trastornos mentales, algunos de ellos tan graves como distintas formas de psicosis o depresión mayor. Los agresores sexuales no son diferentes a este respecto. Se destaca la presencia en muestras de agresores sexuales de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, trastornos por uso de drogas y alcohol, trastornos de personalidad, parafilias, y déficit de atención e hiperactividad.
En general, la literatura indica que los agresores sexuales no presentan alteraciones psicopatológicas graves. Su conducta parece ser más bien el resultado de una combinación de vulnerabilidades personales, que en conjunto con determinados factores situacionales conducen finalmente a una agresión.
PERFIL DELINCUENTES SEXUALES EN PRISIÓN
El análisis pone de relieve, entre otras características o patrones psicosociales compartidos, cierta tendencia al aislamiento social. Aunque podrían ser consideradas personas con un «nivel de integración sociolaboral aceptable», en ocasiones, según algunos autores se detecta un elevado aislamiento o vínculos inseguros con sus progenitores que provocan falta de autoestima, habilidades sociales inadecuadas, dificultad para la resolución positiva de problemas, estrategias de afrontamiento disfuncionales, poco control de la ira o egoísmo y ausencia de empatía. También el entorno familiar y los modelos educativos son variables de gran influencia en el desarrollo de conductas sexuales desviadas o delictivas.
Destacan 3 factores claves en el proceso de desistimiento delictivo:
- Capacidades de las personas que las hacen más competentes para adaptarse a su entorno y cambiar a un estilo de vida prosocial.
- Calidad de la red social que permite a las personas establecer relaciones íntimas y afectivas, encontrar recursos externos, e implicarse en nuevos estilos de vida y nuevas experiencias.
- Cogniciones que tiene el exdelincuente sobre sí mismo como alguien que ha cambiado de vida, que es valioso para las personas que lo rodean y que está ligado a ellas.
REINCIDENCIA:
Los predictores más fuertes de la reincidencia sexual fueron la desviación sexual y la tendencia antisocial. La tasa de reincidencia sexual oscila entre el 11 % y el 17 % aproximadamente, aunque algunas de las nuevas agresiones podrían permanecen desconocidas y estas cifras ser mayores. Es decir, un porcentaje mayoritario (aprox. 80 %) de los agresores sexuales no reinciden con un nuevo delito sexual. Por lo tanto, es más probable que un agresor sexual reincida con cualquier tipo de delito que con una nueva agresión sexual.
FUNCIONAMIENTO DE LOS CÍRCULOS DE APOYO Y RESPONSABILIDAD:
La Institución Penitenciaria desarrolla programas de tratamiento para condenados por la comisión de delitos sexuales desde hace décadas, fundamentalmente en prisión, sin disponer hasta ahora de otras iniciativas de intervención en la fase de medio abierto (tercer grado) o fase comunitaria cuando continúan cumpliendo las penas o medidas de seguridad en semilibertad, libertad condicional o vigilada. A los agresores con los que ya se ha intervenido a través del Programa para el Control de la Agresión Sexual y que están a punto de alcanzar la libertad, hay que proporcionarles un apoyo y un seguimiento cuando están en situación de volver a la comunidad. Para ello nació el programa Círculos España:
Consiste en la organización de dos círculos de apoyo -interno y externo- para cada participante, un penado que cumple la condena en fase comunitaria y a quien se designa como miembro central (MC) de ambos círculos. En torno al miembro central se establece el círculo interno, formado por entre 4 y 6 personas voluntarias que le prestan su apoyo y acompañamiento durante un proceso de año y medio.
Además, interviene una persona coordinadora (generalmente experta en el tratamiento de agresores sexuales y con experiencia profesional en el ámbito penitenciario) para conducir el funcionamiento autónomo del círculo interno, resolver cualquier dificultad o conflicto que pueda surgir, y conectarlo con el círculo externo, constituido por profesionales: técnicos y técnicas del ámbito penitenciario que ejecutan la pena privativa de libertad del miembro central en el ejercicio de sus funciones (entre otras, del ámbito de la psicología o trabajo social de un Centro de Inserción Social), los servicios asistenciales comunitarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre otros.
Existen unos criterios de admisión para que un penado que alcanza la libertad total (o la libertad condicional, según el país) sea candidato a ser el miembro central de un círculo pueden variar, y unos criterios de exclusión que varían según el país; los más habituales son el perfil de personalidad antisocial o grado relevante de psicopatía, trastorno mental grave, la negación del delito y la existencia de déficits cognitivos que imposibiliten realizar el programa. No obstante, el Manual Europeo de Círculos señala que estos criterios deben valorarse tras conocer cada caso.
Para llevar a cabo este Proyecto piloto, Círculos en España se desarrolla por un grupo de trabajo. Su organización se realiza mediante dos órganos:
– El Comité Nacional: es la junta directiva que impulsa la implantación de Círculos adaptado a la realidad española y su ajuste a los estándares europeos. La presidencia y dirección la asume la Subdirección General de Medio Abierto y Penas y Medidas Alternativas. Estará conformando un equipo multidisciplinar, técnicos y profesionales de diferentes sectores como instituciones penitenciarias, universidad, entidades especializadas en investigación, así como fundaciones y asociaciones. Una vez consolidado el proyecto, se descentralizará en Comités Regionales.
– El Consejo de Expertos y Expertas: ofrece apoyo y guía al Comité Nacional. Su presidencia y vicepresidencia la ostentan la persona titular de la SGIIPP y la de la Dirección General de Ejecución Penal y Reinserción Social. El equipo de expertos/as está compuesto por la Presidenta y la Directora del Comité Nacional y representantes del: Consejo General de la Abogacía, asociaciones de apoyo a víctimas, Fiscalía de Vigilancia Penitenciaria, Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, Secretaría de Estado de Seguridad, Universidad, Asociación de Psicología Forense, Administraciones autonómicas y locales responsables de los servicios sociales, otros representantes de la Administración General del Estado responsables de la gestión de las subvenciones estatales (Ministerio de Derechos Sociales).
CONTEXTO:
El proyecto Círculos España se inició en el año 2021 con el objetivo de acompañar, en su adaptación al entorno social al que regresan, a aquellas personas que han cumplido penas privativas de libertad por delitos contra la libertad sexual graves o muy graves.
Círculos España se enmarca en el proyecto europeo Círculos de Apoyo y Responsabilidad, que no se trata de un programa de intervención psicosocial, sino que consiste en el acompañamiento del sujeto en los tramos finales del cumplimiento de la condena, cuando la excarcelación puede suponer un riesgo para la comunidad, para disminuir así las posibilidades de reincidencia.
H-Amikeco y Fundación Salud y Comunidad, son las dos entidades que actualmente operan los círculos.
EFICACIA:
Toda la literatura científica indica que el desarrollo de este programa minimiza la probabilidad de reincidencia en aquellos casos donde esta es más elevada, en perfiles de mayor riesgo. La inversión inicial realizada evita y previene un probable posterior mayor gasto si se produjera la reincidencia, no solo en lo económico, sino en lo afectivo, social, en la seguridad.
Desde el año 1994 este programa se inició en Canadá, a modo de iniciativa de grupos religiosos, que después se ha ido profesionalizando y se ha extendido por distintos países, siendo eficaz y dando resultados positivos. El programa se basa en los modelos con mayor apoyo empírico en este campo.
DATOS PENITENCIARIOS
En la Administración General del Estado a fecha 31-12-2024 había 48.947 reclusos/as. De estos, el 8,7% (3.947) son hombres con tipología delictiva contra la libertad sexual (preventivos, penados, penados con preventivas o sometidos a medidas de seguridad).
Además, hay un incremento de población condenada por delitos sexuales cada año, y un avance significativo en los últimos 5 años con más de un 14 % en total sobre los casos existentes en 2021. Y una disminución del número de casos en 2024, cuya explicación se encuentra en la repercusión ocasionada con la publicación de la Ley Orgánica 10/2022, de Garantía Integral de la Libertad Sexual, que provocó la reducción de la pena y excarcelación de un importante número de condenados que se encontraban cumpliendo con sentencia firme, en ese momento.
Fuente: institucionpenitenciaria.es
